lunes, 9 de abril de 2018

LAVADO OTICO

El lavado de oidos se realizara cuando exista algun objeto en el conducto auditivo, o bien la audicion ha disminuido, el otorrinolaringologo en quien se encarga comunmente de esta clase de procedimientos.
Es importante saber porque se produce la cera en nuestros oídos, y es precisamente porque el conducto auditivo necesita proteger nuestros oídos internos de materiales extraños tales como polvo, suciedad, insectos y otras pequeñas partículas que podrían dañar o producir una infección en el oído interno. 
Sin embargo, algunas personas producen un poco más de cera que lo normal, lo que impide  el proceso natural de limpieza y remoción. 
En otros casos, esta cera se va acumulando por falta de limpieza de la cera que va moviendose haca el exterior, produciendo finalmente, un tapón dificil de quitar.

Habitualmente el lavado puede realizarse con normalidad a partir de los 5-6 años. Es un procedimiento fácilmente disponible en la mayoría de las consultas de atención primaria, sencillo y que requiere un entrenamiento mínimo.

Antes de iniciar un lavado es importante asegurar la disponibilidad del paciente para la limpieza del oído, sobre todo en niños o pacientes con alteraciones neuropsiquiátricas y descartar sus contraindicaciones 
Para realizar un lavado de oído se utiliza una jeringa metálica, normalmente de 150 ml, una batea de forma arriñonada que se ajusta de manera lateral al oido donde se llevara a cavo este proceso.

TÉCNICA

  • Se debe explicar el proceso al paciente e indicarle que se siente cómodamente. Se le pone una toalla sobre el hombro, se le da un pañuelo para secarse y se le pide que no se mueva.

El procedimiento puede ser molesto pero no produce dolor, y si aparece cualquier sintomatología anómala debe detenerse el lavado de inmediato. 

  • La jeringa debe estar bien lubricada y cerrada, se carga con agua templada a la temperatura corporal para evitar el estímulo térmico del oído y se saca el aire en posición vertical para evitar la presencia de burbujas que producen ruido y reducen la presión del flujo de agua. 
  • Se coloca una batea en forma de riñon ya antes mencionada ajustada bajo el oído para recoger el lavado y se tracciona el pabellón auricular para alinear las curvaturas del conducto auditivo y facilitar la entrada del agua y la salida de la cera (arriba y atrás en adultos, y abajo y atrás en niños pequeños).
  • Se introduce cuidadosamente la cánula de la jeringa dirigida hacia la parte superior del conducto y se inicia la irrigación manteniendo una presión constante pero no excesiva.
  • Se va observando el producto del lavado en la batea hasta que sale limpio. Si el procedimiento no es efectivo puede repetirse, pero se recomienda no exceder tres irrigaciones seguidas (unos 500 ml). 
  • Tras el lavado se indica al paciente que se seque el oído y se realiza una otoscopia para comprobar la limpieza del oído. 


BIBLIOGRAFÍA 1. Gil-Carcedo LM, Vallejo LA. El oído externo. Cap. 24. La secreción del CAE. Madrid: Ediciones Ergón, S.A.; 2001. p. 381-94. 2. Roeser RJ, Ballachanda BB. Physiology, pathophysiology, and anthropology/epidemiology of human earcanal secretions. J Am Acad Audiol. 1997;8:391-400. 3. Sarlat MA. Tapones de cerumen. AMF. 2007;3:166-70. 4. Ernst E. Ear candles: a triumph of ignorance over science. 

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